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Signo, símbolo, colores y grados del 1 al 10 en el Tarot de Marsella

Un signo es lo que reconoces en la carta: una balanza, un farol, una corona. Un símbolo es lo que esa imagen despierta en ti hoy, frente a tu pregunta. En el Tarot de Marsella se lee con las dos cosas: primero describes lo que está dibujado y después te preguntas qué significa en tu vida. Los colores y los grados del 1 al 10 son dos herramientas más para mirar con orden.

En esta guía uso el mazo Conver de 1760, el mismo de las imágenes de este sitio. Te explico la diferencia entre signo y símbolo, por qué los colores cambian de una edición a otra y cómo se ordenan los 22 Arcanos Mayores en dos series de diez grados, con El Loco y El Mundo en los extremos y los 4 Ases como semillas del grado 1.

Por Mauricio González, tarotista con enfoque psicológico. Lee el Tarot de Marsella con 26 cartas: los 22 Arcanos Mayores y los 4 Ases.

Signo y símbolo: la diferencia que cambia la lectura

La distinción viene de Jung. Para él, un signo apunta a algo ya conocido, como una señal de tránsito: está en lugar de otra cosa y su definición lo agota. Un símbolo, en cambio, es la mejor forma que encontramos de expresar algo que todavía no sabemos decir del todo. Por eso un símbolo nunca se termina de explicar.

En una carta conviven las dos cosas. Que La Justicia (VIII) tiene una espada y una balanza es un signo: cualquiera lo ve. Qué significa para ti hoy sostener esa balanza, con quién estás llevando la cuenta, qué estás pesando, eso es el símbolo. Quien aprende tarot solo con palabras clave se queda en el signo. Quien mira la imagen con su pregunta delante entra en el símbolo.

En mi mesa lo hago siempre en dos pasos. Primero describo: «veo a una mujer sentada, de frente, que te mira a ti, con una espada en alto». Después pregunto: «¿qué estás juzgando en esta situación?». Describir antes de interpretar es la mejor protección contra leer lo que uno ya quería oír.

Los colores del Marsella y por qué dependen de la edición

No existe un solo Tarot de Marsella. Hay muchas ediciones, grabadas en madera y coloreadas a mano o con plantillas, y cada taller usaba los colores que tenía. El mazo que uso aquí es el de Nicolas Conver, impreso en Marsella en 1760. Otras ediciones antiguas, como la de Jean Dodal, tienen otros tonos y otros detalles, y las restauraciones modernas agregaron colores que no estaban en los mazos antiguos.

Por eso no leo los colores como un diccionario fijo. Los miro como tendencias dentro de la carta que tengo delante. En el Conver aparecen sobre todo el rojo, el azul, el amarillo, el verde y un celeste muy pálido, además del tono del propio papel, que hace de piel en casi todas las figuras.

Una regla práctica: si tu mazo es otro, mira tus colores, no los de este. El sentido sale de la relación entre los colores dentro de la misma carta, no de una tabla aprendida de memoria.

Los grados del 1 al 10: dos series y dos extremos

La lectura por grados viene de la tradición que desarrollaron Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa en su libro La vía del Tarot. La idea es simple: los Arcanos Mayores del I al XX se ordenan en dos series de diez. La primera va de El Mago (I) a La Rueda de Fortuna (X); la segunda, de La Fuerza (XI) a El Juicio (XX). Cada carta de la primera serie tiene una pareja en la segunda que comparte su grado: el I con el XI, el II con el XII, y así hasta el X con el XX.

El Loco, sin número, y El Mundo (XXI) quedan fuera de las series y las enmarcan: uno es la energía que recorre todo el camino y el otro, el camino completo.

En resumen, cada grado tiene un sentido de etapa: el 1 es el comienzo y la energía disponible; el 2, la gestación y la espera; el 3, la expresión que rompe la contención; el 4, la estabilidad; el 5, el puente hacia algo nuevo; el 6, el encuentro y lo que se elige; el 7, la acción en el mundo; el 8, el equilibrio y la receptividad; el 9, la crisis o el paso que revisa; el 10, el cierre de un ciclo.

Yo uso los grados como una herramienta, no como una ley. Me sirven para ver qué tienen en común dos cartas que a primera vista no se parecen, y para ubicar en qué punto de un proceso está quien consulta. Si los grados no te dicen nada frente a tu pregunta, vuelve a la imagen.

Tabla: los grados del 1 al 10 en los Arcanos Mayores

Esta tabla compara las dos cartas de cada grado en el mazo Conver. Léela de izquierda a derecha: primero la etapa, después lo que las dos cartas comparten y, al final, lo que cambia de una imagen a la otra.

GradoPrimera serie (I a X)Segunda serie (XI a XX)Qué compartenQué cambia de una imagen a otra
Marco (fuera de serie)El Loco (sin número)El Mundo (XXI)El movimiento libre y el recorrido completo.El Loco camina hacia la derecha con su atado, sin una estructura previa; El Mundo muestra una figura dentro de una corona, rodeada por cuatro figuras en las esquinas.
Grado 1 · InicioEl Mago (I), con los 4 Ases como semillasLa Fuerza (XI)El punto de partida, la energía disponible y el mismo sombrero de ala ancha.El Mago trabaja hacia afuera, frente a una mesa llena de herramientas por elegir; La Fuerza trabaja hacia adentro, con las manos en la boca del león, su propio instinto.
Grado 2 · GestaciónLa Papisa (II)El Colgado (XII)La pausa de la acción externa, el estudio interior y la espera.La Papisa está sentada con un libro abierto, acumulando saber; El Colgado, suspendido de un pie y con las manos escondidas, invita a mirar la situación desde otro ángulo antes de actuar.
Grado 3 · ExpresiónLa Emperatriz (III)Arcano XIII (sin nombre)El movimiento que rompe la contención del grado 2 y cambia el terreno.La Emperatriz hace brotar ideas, palabras y proyectos; el Arcano XIII corta y limpia lo que ya cumplió su ciclo para dejar la tierra lista.
Grado 4 · EstabilidadEl Emperador (IIII)La Templanza (XIIII)El sostén, la regulación y el equilibrio de lo cotidiano.El Emperador afirma límites, reglas y territorio; La Templanza estabiliza con el flujo continuo entre dos jarras, buscando la medida justa.
Grado 5 · PuenteEl Papa (V)El Diablo (XV)Lo que une a las personas y lo que va más allá de la norma.El Papa transmite valores, enseñanzas y acuerdos dichos en voz alta; El Diablo muestra el deseo, la pasión y las ataduras que no siempre se confiesan.
Grado 6 · EncuentroLos Enamorados (VI)La Torre (XVI)El encuentro con el otro, la tensión de elegir y la verdad de lo que se construye.Los Enamorados plantea la encrucijada de una elección afectiva; La Torre abre lo que estaba encerrado cuando una estructura ya no se sostiene.
Grado 7 · AcciónEl Carro (VII)La Estrella (XVII)La presencia en el mundo y la forma de entregarse a un camino.El Carro avanza con armadura, dirección y conquista; La Estrella se arrodilla desnuda y vierte el agua de sus jarras, sin defensas.
Grado 8 · EquilibrioLa Justicia (VIII)La Luna (XVIII)La receptividad y la evaluación de lo que es claro frente a lo incierto.La Justicia te mira de frente con espada y balanza para pesar hechos y acuerdos; La Luna ilumina de noche la intuición, la nostalgia y la duda.
Grado 9 · Crisis y pasoEl Ermitaño (VIIII)El Sol (XVIIII)La claridad ganada después de un recorrido y la preparación para cerrar una etapa.El Ermitaño, solo con su farol, mira hacia la izquierda y revisa lo vivido; El Sol muestra a dos niños al aire libre, bajo una luz compartida.
Grado 10 · CierreLa Rueda de Fortuna (X)El Juicio (XX)El fin de un ciclo completo y el paso a un nuevo nivel.La Rueda gira con sus animales y pide un centro firme; El Juicio es el llamado que despierta una forma nueva de vivir.

Los 4 Ases: semillas del grado 1

En el sistema de grados, los Ases son el número uno de cada palo. Eso los conecta directamente con El Mago (I) y La Fuerza (XI): son comienzos, energía que todavía no tiene forma. Por eso trabajo con 26 cartas, los 22 Arcanos Mayores y los 4 Ases, y no lo veo como un recorte del mazo sino como un sistema. Los Mayores muestran la escena; los Ases muestran en qué plano empieza a moverse.

Lo desarrollo en la guía de los 4 Ases del tarot.

Los tres septenarios: otra forma de ordenar el camino

Además de los grados, en mi método uso una segunda forma de ordenar los Mayores: tres grupos de siete cartas. Desde El Mago (I) hasta El Carro (VII) está el aprender a ser: los primeros recursos, los modelos, la primera elección y la salida al mundo. Desde La Justicia (VIII) hasta La Templanza (XIIII) está el mundo interior: los límites, la soledad, los ciclos, el instinto, la pausa y el duelo. Desde El Diablo (XV) hasta El Mundo (XXI) está la transformación: lo que ata, lo que cae, lo que se entrega y lo que despierta. El Loco recorre los tres.

Los grados y los septenarios no compiten. Los grados comparan cartas de a dos; los septenarios muestran en qué tramo del camino está una pregunta.

Un ejemplo en la mesa: dos cartas del mismo grado

Una consultante me escribió porque llevaba un año preparando un cambio de trabajo y sentía que no avanzaba. En su tirada salieron La Papisa (II) y El Colgado (XII). Las dos son grado 2: la gestación, la pausa de la acción externa.

Leídas por separado, podían sonar a estancamiento. Leídas por grado, mostraban otra cosa: algo se estaba gestando. La Papisa acumulaba saber con su libro abierto; El Colgado pedía mirar la situación desde otro ángulo. La pregunta que le dejé fue: «¿cuánto de este tiempo es preparación y cuánto es miedo a mostrar lo que ya sabes?». Se dio cuenta de que estaba haciendo el tercer curso sobre el mismo tema. El grado no le dio la respuesta; le ordenó la pregunta.

Si quieres ver esta forma de mirar aplicada a parejas concretas de cartas, revisa las 25 combinaciones clave de Arcanos Mayores y Ases.

Preguntas frecuentes sobre signo, símbolo, grados y colores

¿Qué diferencia hay entre signo y símbolo según Jung?

Para Jung, un signo representa algo que ya conocemos: está en lugar de otra cosa y la definición lo agota. Un símbolo expresa algo que todavía no podemos decir del todo, por eso siempre deja un resto abierto. En el tarot, la balanza de La Justicia (VIII) es un signo cuando dices «justicia» y pasas a la siguiente carta. Se vuelve símbolo cuando te preguntas qué estás pesando tú, con quién llevas la cuenta, qué parte tuya juzga. Uso esta distinción como guía de lectura más que como teoría: me recuerda que la carta tiene más que decir que su palabra clave.

¿El tarot es un lenguaje de signos o de símbolos?

De los dos, y en ese orden. Primero hay signos: objetos, gestos y colores que cualquiera puede ver. Si no los describes bien, terminas inventando. Después esos signos se abren como símbolos frente a una pregunta concreta. El Ermitaño (VIIII) lleva un farol: eso es un signo. Si preguntas por tu pololeo y sale El Ermitaño, ese farol puede volverse la pregunta «¿qué necesitas ver con calma antes de decidir?». El problema aparece cuando alguien se salta el primer paso y lee directo desde lo que siente, o cuando se queda en el primero y la carta se vuelve una etiqueta.

¿Cómo leo una carta solo mirándola, sin libro?

Describiéndola en voz alta antes de interpretarla. Yo uso tres preguntas: ¿qué está haciendo la figura?, ¿qué tiene en las manos?, ¿dónde está parada? Con La Templanza (XIIII) sería: un ángel pasa agua de una jarra a otra, con las dos manos ocupadas, sobre un suelo con plantas. Recién después preguntas: ¿qué estoy mezclando en mi vida?, ¿qué estoy intentando equilibrar? Al principio parece lento. Con práctica, la imagen empieza a hablar sola y el libro pasa a ser consulta, no muleta. Si quieres aprender a leer así, escríbeme por WhatsApp y te cuento de las clases.

¿Qué significan los colores en el Tarot de Marsella?

No hay un significado único, pero sí tendencias que se repiten. El rojo suele hablar de lo activo y lo que empuja; el azul, de lo receptivo e interior; el amarillo, de la luz y la conciencia; el verde, de lo vivo. Lo interesante es cómo se combinan en una misma figura. En el Conver, El Ermitaño (VIIII) lleva un gran manto azul con rojo en el capuchón: una vida interior que guarda un fuego. Ese tipo de detalle dice más que cualquier tabla. Mira siempre los colores dentro de la carta y frente a tu pregunta, y recuerda que cambian según la edición.

¿Qué representa el color carne en las cartas?

El color carne es el de la piel: lo que es cuerpo, lo vulnerable, lo que está expuesto. En el Conver, la piel casi siempre es el tono del propio papel, sin pintura o apenas teñida. Por eso las figuras desnudas, como la de La Estrella (XVII) o la de El Mundo (XXI), se ven claras y sin protección. Algunas restauraciones modernas pintan la piel con un tono más marcado y le dan un peso que en el Conver no tiene. En la lectura, cuando una carta muestra mucho cuerpo descubierto, suelo preguntar qué estás mostrando sin defensa.

¿Por qué mi mazo tiene colores distintos a los de otra persona?

Porque «Tarot de Marsella» es un estilo, no un mazo único. Entre los siglos XVII y XVIII varios talleres franceses imprimieron sus propias ediciones, con grabados parecidos y colores distintos. El Conver de 1760 y el de Jean Dodal, de comienzos del siglo XVIII, son dos de las más conocidas, y no son iguales. En el siglo XX aparecieron restauraciones que agregaron colores y detalles. Ninguna es la versión correcta. Lo importante es leer el mazo que tienes y no aplicarle lo que dice un libro sobre otro. Si en tu mazo El Ermitaño (VIIII) tiene el manto de otro color, tu lectura parte de ahí.

¿Qué es la numerología del 1 al 10 en los Arcanos Mayores?

Es una forma de ordenar los Mayores en dos series de diez, para que cada número tenga un sentido de etapa: comienzo, gestación, expresión, estabilidad, puente, encuentro, acción, equilibrio, crisis y cierre. Viene de la tradición de Jodorowsky y Marianne Costa. No es la numerología de la fecha de nacimiento ni de las sumas; es una lectura de procesos. Si en una tirada aparecen cartas de grado 9, como El Ermitaño (VIIII) o El Sol (XVIIII), suelo preguntar qué está terminando de madurar. Si aparecen grados 1, qué está empezando.

¿Qué relación hay entre la carta I y la XI, o entre la II y la XII?

Comparten grado: hablan de la misma etapa vivida en otro nivel. El Mago (I) y La Fuerza (XI) son dos comienzos, uno hacia afuera y otro hacia adentro. La Papisa (II) y El Colgado (XII) son dos esperas: una que estudia y otra que suspende la acción para ver distinto. La Emperatriz (III) y el Arcano XIII son dos movimientos que rompen: uno crea y otro corta. Cuando dos cartas del mismo grado salen juntas, presto atención: la persona suele estar viviendo la misma etapa en dos planos, por ejemplo en el trabajo y en la pareja al mismo tiempo.

¿Por qué El Mago y La Fuerza llevan el mismo sombrero?

En el Conver, El Mago (I) y La Fuerza (XI) llevan un sombrero de ala ancha y ondulada que muchos lectores ven como un ocho acostado, el signo del infinito. Es uno de los detalles que unen las dos series: los dos son grado 1, los dos abren un ciclo. El Mago maneja herramientas sobre una mesa; La Fuerza tiene las manos en la boca de un león. Mismo sombrero, distinto trabajo. Yo lo leo así: la energía de empezar es la misma, pero en la segunda serie ya no se trata de mostrar talento, sino de conducir el propio instinto.

¿Por qué El Loco no tiene número?

Porque no ocupa un lugar en la fila: la recorre. El Loco camina hacia la derecha con su atado y su bastón, sin quedarse en ninguna casilla. En el sistema de grados queda fuera de las dos series, como uno de sus extremos. En mi método lo leo como la energía que pasa por los tres septenarios: el impulso de partir, la libertad y también la tentación de irse antes de que algo duela. Algunos mazos le ponen 0 y otros XXII, según dónde quieran ubicarlo. En el Marsella, su lugar natural es sin número: es el único personaje que no tiene un sitio fijo.

¿Por qué El Mundo queda fuera de las dos series?

Porque es el final del recorrido, no un grado más. Las dos series terminan en el X y en el XX; El Mundo (XXI) viene después, como el lugar donde todo lo vivido se integra. Su imagen lo dice: una figura dentro de una corona, con cuatro figuras en las esquinas, que mira hacia la izquierda, hacia el camino ya hecho. En el sistema de grados forma pareja con El Loco: uno es el impulso que abre y el otro, la totalidad que cierra. En una lectura, El Mundo suele preguntar si de verdad cerraste algo o si solo dejaste de mirarlo.

¿Por qué el Arcano XIII no tiene nombre?

En el Marsella, la carta XIII lleva número, pero su franja inferior queda sin nombre. Mucha gente la llama La Muerte, pero el grabado no lo dice, y me parece significativo: lo que se corta no siempre tiene nombre mientras está pasando. El Arcano XIII muestra un esqueleto que avanza hacia la derecha con una guadaña, sobre un campo con cabezas, manos y pies. En mi mesa no anuncia nada físico; habla de duelos, cierres y cortes necesarios. Es el grado 3 de la segunda serie: el movimiento que rompe lo que estaba contenido para dejar la tierra lista.

¿Por qué se escribe IIII y VIIII en vez de IV y IX?

Porque así está grabado en los mazos de Marsella, que usan números romanos que solo se suman, sin restar. Por eso El Emperador (IIII), El Ermitaño (VIIII), La Templanza (XIIII) y El Sol (XVIIII) se escriben así. Era una forma habitual en la época. Yo la respeto porque es lo que está en la carta, y porque tiene un efecto visual: cuatro palitos parados se ven más firmes que un IV, y eso calza con la estabilidad del grado 4. No hace falta sacarle más de lo que tiene, pero si vas a nombrar una carta del Marsella, nómbrala como está escrita.

¿Por qué los Ases cuentan como grado 1?

Porque son el número uno de cada palo. Un As es una sola copa, una sola espada, un solo oro, un solo basto: la energía antes de multiplicarse. En el sistema de grados eso los pone junto a El Mago (I) y La Fuerza (XI). Ese puente es parte de mi método: me permite trabajar con 26 cartas como un sistema completo y no como un mazo recortado. En la tirada, el As aparece como la semilla: en qué plano empieza a moverse lo que mostraron los Mayores, y cuál es el primer paso concreto en ese plano.

¿Los grados son una regla fija para leer?

No. Son una herramienta que ayuda a ordenar y comparar, pero la carta manda. Si sale El Carro (VII) y el grado 7 te dice «acción en el mundo», pero la imagen frente a tu pregunta te habla de una armadura que no te deja sentir, quédate con la imagen. Los grados sirven para ver procesos, qué empieza, qué madura, qué cierra, y para conectar cartas que parecen no tener nada que ver. Cuando se usan como ley, terminan reemplazando lo que vino a hacer el símbolo: abrir preguntas.

¿Qué dicen las manos de los personajes?

Mucho, y casi nadie las mira. Las manos muestran qué hace la figura con su energía. El Mago (I) tiene una mano en alto con una varita y la otra cerca de la mesa: está eligiendo con qué trabajar. La Fuerza (XI) tiene las dos manos en la boca del león. El Colgado (XII) las esconde detrás de la espalda: no puede hacer nada, solo mirar. La Templanza (XIIII) y La Estrella (XVII) tienen las dos manos ocupadas con jarras. Cuando dudo frente a una carta, pregunto: ¿qué tienes tú en las manos ahora mismo, y qué estás soltando o sosteniendo?

¿Qué significan los pies, el suelo y los animales en las cartas?

Los pies y el suelo dicen dónde está parada la figura, literalmente. El Loco camina sobre tierra irregular; El Colgado (XII) no toca el suelo; La Estrella (XVII) apoya una rodilla en la tierra junto al agua. Las piernas cruzadas aparecen en El Emperador (IIII), en El Colgado y en El Mundo (XXI), y vale la pena compararlas. Los animales suelen mostrar lo instintivo: el perro que sigue a El Loco, el león de La Fuerza (XI), los caballos de El Carro (VII), el cangrejo de La Luna (XVIII). Pregunta qué relación tiene la figura con su animal: lo conduce, lo sigue o lo ignora.

¿Mirar a la izquierda es el pasado y a la derecha el futuro?

Es una convención que algunos usan, no algo que diga la carta, así que la tomo con cuidado. Lo que sí está dibujado es la dirección: en el Conver, El Ermitaño (VIIII) mira hacia la izquierda y el Arcano XIII avanza hacia la derecha. En una tirada leída de izquierda a derecha, mirar a la izquierda puede ser volver sobre lo vivido, y avanzar a la derecha, ir hacia lo que viene. Pero cuando dos cartas están juntas, me importa más otra cosa: si una mira hacia la otra o hacia afuera de la escena. Lo explico en cómo leer dos cartas por sus miradas y su orden.

¿Qué arcanos miran hacia la izquierda y cuáles hacia la derecha?

En el mazo Conver, mirando la carta de frente, hacia la izquierda miran El Emperador (IIII), de perfil; El Ermitaño (VIIII); La Templanza (XIIII), con el rostro inclinado hacia abajo; La Estrella (XVII), hacia el agua; el rostro de La Luna (XVIII) y la figura de El Mundo (XXI). Hacia la derecha van El Loco, que camina, y el Arcano XIII, que avanza. De frente están, entre otras, La Emperatriz (III), El Carro (VII), El Colgado (XII) y El Sol (XVIIII); La Justicia (VIII) y El Diablo (XV) te miran directamente a ti. En otras ediciones algunos detalles cambian, así que revisa tu propio mazo.

¿Por qué el Marsella se lee distinto al Rider-Waite?

Porque está dibujado distinto. En el Rider-Waite, publicado en 1909, casi todas las cartas traen una escena que ya sugiere su significado. En el Marsella, la lectura depende más de mirar: gestos, colores, direcciones, números. También cambia el orden: en el Marsella, La Justicia (VIII) es la ocho y La Fuerza (XI) es la once; en el Rider-Waite están intercambiadas. Yo trabajo solo con los 22 Arcanos Mayores y los 4 Ases del Marsella, porque esas 26 imágenes me dan escenas suficientes para leer una vida sin perderme en detalles.

¿Qué pasa con las cartas invertidas en el Marsella?

En mi método no hay cartas invertidas. Si una carta cae al revés, la doy vuelta y la leo derecha. Cada imagen del Marsella ya trae su luz y su sombra: El Sol (XVIIII) puede ser una alianza clara o la necesidad de caerle bien a todo el mundo, y eso se ve por la pregunta y las cartas vecinas, no por cómo cayó. Leer derecho tiene otra ventaja para lo que trata esta guía: las miradas, los colores y los gestos se leen como fueron dibujados. Una figura dada vuelta cambia de dirección, y con eso se pierde la lectura de las miradas.

Si hoy miras una sola carta sin buscar su significado, ¿qué ves primero, y qué te dice eso de lo que estás mirando en tu vida?

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