Cómo leer dos cartas en el Tarot de Marsella por sus miradas y su orden
Para leer dos cartas juntas en el Tarot de Marsella no sumas dos definiciones de memoria: miras la escena que forman. Primero observas hacia dónde mira cada figura, si se miran entre ellas o se dan la espalda, y qué cambia cuando las cambias de lugar. Después conectas eso con tu pregunta. El orden importa: El Ermitaño (VIIII) con el As de Espadas a su izquierda no dice lo mismo que con el As a su derecha.
En mi mesa trabajo solo con 26 cartas, los 22 Arcanos Mayores y los 4 Ases, siempre derechas. Con tan pocas cartas, cada detalle del dibujo cuenta. Aquí te muestro cómo lo hago yo: qué mirar, dos ejemplos paso a paso en los dos órdenes y cómo se suma un As cuando aparece junto a un Mayor.
Por Mauricio González, tarotista con enfoque psicológico. Lee el Tarot de Marsella con 26 cartas: los 22 Arcanos Mayores y los 4 Ases.
El bloqueo más común: unir dos definiciones de memoria
Cuando alguien empieza a aprender, casi siempre se traba en el mismo punto. Ya sabe qué significa cada carta por separado, pone dos sobre la mesa y no sabe qué hacer con ellas. Entonces junta palabras clave: «soledad» más «decisión», «introspección» más «claridad mental». Sale una frase que suena bien y que no le dice nada a quien consulta.
El problema no está en el orden de los pasos, sino en el punto de partida. Si empiezas por la definición, ya decidiste qué vas a ver antes de mirar.
Yo trabajo al revés. Primero miro el dibujo: quién está, hacia dónde mira, qué tiene en las manos, qué queda a su espalda. Después dejo que eso me recuerde lo que sé de la carta, su luz y su sombra. Y al final hago una pregunta. Son tres pasos que vas a ver en los ejemplos:
- Qué veo: solo lo que está dibujado. Nada de interpretación todavía.
- Qué asocio: lo que esa escena me trae, conectado con la luz y la sombra de cada carta.
- Qué me pregunto: una pregunta concreta para quien consulta, que se responda con su vida y no con un sí o un no.
La definición no desaparece. Te sirve, pero entra en el segundo paso, no en el primero. Si quieres repasar qué trae cada carta, tienes la guía de los Arcanos Mayores y la de los 4 Ases.
Cómo observar las miradas: izquierda, derecha, de frente y espacio vacío
Izquierda y derecha siempre se cuentan desde quien mira la carta, no desde el personaje. Si digo que El Ermitaño mira a la izquierda, es tu izquierda cuando tienes la carta delante.
Antes de leer miradas, separa dos cosas que suelen mezclarse:
- Lo que está dibujado. Hacia dónde está vuelto el rostro o el cuerpo en el mazo que tienes en la mesa. Eso se comprueba con los ojos. Yo uso las cartas del Tarot de Marsella de Conver, de 1760, y hablo de ese dibujo. Otras ediciones cambian detalles, así que revisa tu propio mazo.
- Las convenciones de lectura. Lo que acordamos que significa esa dirección: la izquierda como pasado y la derecha como futuro, mirar como interés, dar la espalda como alejamiento. Se hicieron conocidas con la escuela de Jodorowsky y Marianne Costa. Son útiles, pero son un acuerdo para leer, no algo que está en la carta.
Con esa diferencia clara, estos son los cuatro casos que vas a encontrar.
Mira hacia la izquierda
La figura atiende a lo que quedó a su izquierda: lo que vino antes, lo conocido, lo que se está revisando. Si hay otra carta a ese lado, la está mirando. En el mazo que uso miran a la izquierda El Emperador (IIII), de perfil; El Ermitaño (VIIII); La Templanza (XIIII), con el rostro inclinado hacia abajo; La Estrella (XVII), hacia el agua; el rostro de perfil de La Luna (XVIII), y El Mundo (XXI).
Va hacia la derecha
La figura avanza hacia lo que viene. El Loco camina hacia la derecha y el Arcano XIII avanza en esa misma dirección. Si hay una carta a su derecha, van hacia ella; si la carta está a su izquierda, la dejan atrás.
De frente
Una figura de frente no mira a la carta vecina: te mira a ti. Cuando sale una carta así, la pregunta vuelve a quien consulta. Están de frente La Emperatriz (III), El Carro (VII), La Justicia (VIII), El Colgado (XII), El Diablo (XV), el rostro de El Sol (XVIIII), el ángel de El Juicio (XX) y, casi de frente, El Papa (V). En Los Enamorados (VI) la mujer de la izquierda está de perfil, vuelta hacia el joven, y él queda al centro, casi de frente, entre las dos.
Mira hacia un espacio vacío
Si la figura mira hacia un lado donde no hay ninguna carta, mira fuera de la mesa. Lo leo como atención puesta en algo que no está en la pregunta: otra persona, otro tema, un recuerdo. A veces es justo lo que la persona todavía no ha dicho.
Dos avisos. En las cartas donde la dirección del rostro no se ve clara, no la fuerzo: leo la carta en su lugar y sigo. Y los Ases no tienen rostro, así que no miran. De un As puedes decir hacia dónde apunta su objeto, como la espada del As de Espadas, que sube derecho hacia una corona, pero no que «mira» a alguien.
Ejemplo paso a paso: El Ermitaño y el As de Espadas en los dos órdenes
Una consultante, a quien voy a llamar Carolina, pololea hace dos años con Felipe. Todos los domingos almuerzan donde la familia de él, y ella quiere decirle que necesita domingos propios. Tiene miedo de que la conversación termine en pelea. Su pregunta: «¿Cómo planteo este límite sin que se arme un conflicto?».
Salen El Ermitaño (VIIII) y el As de Espadas. Veamos qué pasa con las mismas dos cartas en los dos órdenes.
Orden A–B: As de Espadas a la izquierda, El Ermitaño a la derecha
- Qué veo: El Ermitaño mira hacia la izquierda, justo donde está el As. Su farol, alzado, queda de ese lado, entre él y la espada. La espada apunta hacia arriba.
- Qué asocio: el límite ya existe (la espada) y la parte de Carolina que piensa con calma lo está examinando antes de usarlo. Es la luz de El Ermitaño: buscar sin apuro. Carolina no está evitando la conversación; la está preparando.
- Qué me pregunto: «Si alumbras tus palabras antes de decirlas, ¿cuál es la frase exacta de tu límite y qué reproches puedes dejar fuera?».
Orden B–A: El Ermitaño a la izquierda, As de Espadas a la derecha
- Qué veo: El Ermitaño sigue mirando a la izquierda, pero ahora a ese lado no hay ninguna carta. Mira fuera de la mesa. El As queda a su espalda.
- Qué asocio: la atención está puesta atrás, en lo que ya pasó, y la decisión clara queda donde no se ve. Aquí asoma la sombra de El Ermitaño: retirarse antes de tiempo, guardarse las cosas porque sola se siente más segura.
- Qué me pregunto: «¿Qué domingo antiguo sigues repasando en silencio mientras postergas la conversación que necesitas tener?».
Mismas cartas, misma pregunta, dos escenas. En la primera, Carolina está lista y le falta afinar la frase. En la segunda, el tema real es lo que sigue mirando hacia atrás. Ninguna de las dos lecturas le dice qué va a contestar Felipe; las dos le muestran desde dónde llega ella a esa conversación, y eso sí lo puede cambiar.
Más abajo, en esta misma página, tienes un simulador para invertir el orden: eliges dos cartas, las cambias de lugar y ves cómo cambia la escena.
Simulador: invierte el orden de dos cartas
Elige una pareja, mira hacia dónde apunta cada figura y aprieta «Invertir el orden». Las cartas son las mismas; la escena cambia.
Segundo ejemplo: El Emperador y La Emperatriz
Ahora una pareja donde solo una carta mira hacia un lado. Una mujer que me escribió, a quien llamaré Paula, está armando una pastelería desde su casa. Sus tortas encantan, pero no lleva cuentas, no tiene precios fijos y acepta pedidos a cualquier hora, además de su pega de oficina. Su pregunta: «¿Qué me falta para que esto funcione?».
Salen El Emperador (IIII) y La Emperatriz (III). Él está de perfil y mira a la izquierda. Ella está sentada de frente.
Orden A–B: La Emperatriz a la izquierda, El Emperador a la derecha
- Qué veo: El Emperador mira hacia la izquierda, hacia La Emperatriz. Ella no lo mira a él: mira de frente, hacia quien consulta.
- Qué asocio: la estructura está atenta a lo que se crea. La luz de El Emperador es contener y poner límites, y aquí está al servicio de la creatividad de La Emperatriz. Como ella mira de frente, la pregunta vuelve a Paula: lo que crea es suyo y le pide que lo mire.
- Qué me pregunto: «¿Qué orden concreto necesita hoy lo que estás creando: un precio, un horario, un día libre?».
Orden B–A: El Emperador a la izquierda, La Emperatriz a la derecha
- Qué veo: El Emperador mira hacia la izquierda, hacia el espacio vacío. La Emperatriz queda a su espalda. Ella sigue de frente.
- Qué asocio: la parte que ordena existe, pero mira a otro lado: a la pega de oficina, a la casa, a lo que «se debe». Mientras tanto, lo que Paula crea se queda sin quién lo cuide. Es la sombra de El Emperador, el control y la rigidez, puesta en todas partes menos donde hace falta.
- Qué me pregunto: «¿Hacia dónde está mirando tu exigencia mientras tu proyecto espera que lo ordenes?».
Fíjate en algo: La Emperatriz no cambia. Sigue de frente en los dos órdenes. Lo que cambia es si El Emperador la tiene delante o a la espalda. Cuando solo una carta mira hacia un lado, el orden decide si esa mirada une las dos cartas o se va de la mesa.
Cómo se suma un As a un Arcano Mayor
En mi mesa los Ases van aparte. Los separo de los Arcanos Mayores, los mezclo por separado y saco uno, que va debajo de los Mayores, al centro. El Mayor muestra la escena; el As dice en qué plano se juega y cuál es la acción mínima de los próximos siete días. Cuando practicas de a dos, como en el ejemplo de Carolina, puedes ponerlo al lado: el As igual no mira, pero el Mayor sí puede mirarlo o darle la espalda.
Como los Ases no tienen rostro, se leen por su plano. Así cambia un Mayor según el As que lo acompaña:
| As | Plano | Qué le hace al Arcano Mayor | Acción que propone | Pregunta que abre |
|---|---|---|---|---|
| As de Bastos | El deseo y la acción | Lleva la escena a las ganas reales y al primer movimiento. | Iniciar, actuar o retirarse | «¿Qué paso pequeño y concreto te devolvería hoy las ganas de moverte en esto?» |
| As de Copas | El corazón | Lleva la escena a lo que sientes y a lo que necesitas recibir. | Decir lo que siento sin exigir | «¿Qué sientes de verdad aquí y cómo lo dirías sin pedirle al otro que lo arregle?» |
| As de Espadas | La mente | Pide poner en palabras la tensión de la escena: una creencia, un límite, un acuerdo. | La conversación pendiente, el límite, el corte | «¿Con qué palabras exactas dirías tu límite, sin atacar y sin dejar la puerta entreabierta?» |
| As de Oros | El cuerpo y la seguridad | Aterriza la escena en hechos: plata, horarios, acuerdos, distancia física. | Hechos, acuerdos, distancia física | «¿Qué condición concreta necesitas asegurar para que esta decisión se sostenga?» |
Un ejemplo con la misma carta. Si a El Ermitaño (VIIII) lo acompaña el As de Copas, la pregunta es qué siente la persona en su retiro y a quién no se lo ha dicho. Si lo acompaña el As de Oros, se vuelve concreta: cuánto tiempo a solas necesita, dónde, con qué plata.
El As no reemplaza la lectura del Mayor: la aterriza. Y la lectura termina cuando la persona puede escribir qué va a probar esa semana. Si quieres ver cada As por dentro, está la guía de los 4 Ases.
Preguntas frecuentes sobre cómo leer dos cartas juntas
¿Cómo se leen dos cartas juntas en el tarot?
Como una escena, no como una suma. Pones las dos cartas una al lado de la otra y te preguntas tres cosas: qué veo, qué asocio y qué me pregunto. En «qué veo» va solo el dibujo: quién mira a quién, quién da la espalda, qué objetos aparecen. En «qué asocio» entra lo que sabes de cada carta, su luz y su sombra. En «qué me pregunto» armas una pregunta que la persona pueda responder con su vida. Si salen La Estrella (XVII) y El Loco, no junto «esperanza» con «libertad»: miro que ella se inclina hacia el agua, mirando a la izquierda, y que él camina hacia la derecha. Según el orden, van uno hacia el otro o cada uno para su lado. Esa escena es la lectura.
¿Qué carta pesa más cuando salen dos?
No hay una carta que pese más por tener un número más alto o por tener fama de «fuerte». Lo que decide es la escena. Si una figura mira a la otra, la carta mirada es donde está puesta la atención: ese suele ser el tema. Si una carta mira de frente, como La Justicia (VIII), te devuelve la pregunta a ti, y muchas veces es la que más incomoda. Si salen un Arcano Mayor y un As, el Mayor trae la escena y el As el plano donde se juega. Y si ninguna mira a la otra, cada una sostiene su parte y pesa la que responde más directo a lo que preguntaste.
¿Importa el orden? ¿La carta de la izquierda va primero?
Sí importa. Yo leo de izquierda a derecha, como una frase: la primera carta es de dónde parte la escena y la segunda hacia dónde va. Pero el orden de lectura no es lo único que cambia: al cambiar dos cartas de lugar cambian las miradas. El Ermitaño (VIIII) mira a la izquierda; si tiene una carta a ese lado, la mira, y si la tiene a la derecha, le da la espalda. Por eso las mismas dos cartas pueden contar dos historias distintas. El orden en que salen no se corrige ni se acomoda: se lee como cayó.
¿Cómo leo una carta «buena» al lado de una «mala»?
Dejando de clasificarlas así. En este método cada carta trae su luz y su sombra en la misma imagen. El Sol (XVIIII) puede hablar de alianza y también de necesitar caer bien a toda costa. La Torre (XVI) puede hablar de un derrumbe y también de salir de una estructura que era falsa. Cuando salen juntas, no promedio lo «bueno» con lo «malo»: miro qué parte de cada una despierta la otra. Una consultante que pregunta por su pega y saca las dos no recibe «primero algo malo, después algo bueno». Recibe una pregunta: qué tendría que caerse para que pueda trabajar sin estar pendiente de la aprobación del jefe. La carta «mala» suele traer la información que faltaba.
¿Qué significa que los personajes de dos cartas se miren o se den la espalda?
Que hay, o no hay, atención entre esas dos partes de la escena. Si se miran, lo que muestra una carta está en diálogo con lo que muestra la otra: hay contacto, aunque no siempre sea cómodo. Si se dan la espalda, cada una sigue su camino y algo no se está conversando. Con El Loco a la izquierda y El Mundo (XXI) a la derecha, él camina hacia la figura de El Mundo y ella mira hacia él: el impulso de partir va hacia algo que se quiere completar. Al revés, El Mundo mira fuera de la mesa y El Loco camina hacia el otro lado: lo que se cerró y lo que empieza no se hablan. Ojo: darse la espalda no es «malo». A veces es justo lo que hace falta para salir de algo.
¿Cómo se suman los números de dos arcanos y qué indica el resultado?
Hay una costumbre extendida: sumar los números de las dos cartas y buscar el arcano que da el resultado. El Ermitaño (VIIII) más La Rueda de Fortuna (X) dan 19, que es El Sol (XVIIII); si el resultado pasa de 21, se suman sus dígitos. Yo no la uso como regla, porque te saca de la imagen y te lleva a una tercera carta que no salió. Si te sirve, úsala como pregunta extra, nunca como veredicto: «¿qué tiene que ver El Sol con esta crisis que cierra un ciclo?». Lo que sí miro del número es el grado, la etapa del camino en que está cada carta. Eso lo explico en la guía de símbolos, grados y colores.
¿Se puede leer el tarot sin memorizar significados?
Sí, y con 26 cartas es más fácil de lo que parece. No hace falta aprender listas de palabras: hace falta mirar. Lo que sí conviene saber de cada carta es su luz, su sombra y el patrón que suele mostrar. El Colgado (XII), por ejemplo, está cabeza abajo: su luz es cambiar de ángulo y su sombra es esperar sin fin, aguantando «un poco más» a ver si algo cambia. Con eso y con lo que ves en el dibujo ya puedes empezar. Lo demás se aprende practicando de a dos cartas, en los dos órdenes, hasta que el ojo se acostumbra a ver miradas y espaldas. Si quieres aprenderlo con práctica guiada, escríbeme por WhatsApp y te cuento de las clases.
¿Cómo armo una historia con dos o tres cartas?
Como armarías una escena de teatro. Primero pones a los personajes en fila y describes solo lo que ves, de izquierda a derecha: quién mira a quién, quién camina, quién queda de espaldas. Después le pones verbos: «revisa», «avanza», «espera», «te mira». Con tres cartas, la del medio suele ser el puente: si La Templanza (XIIII) queda al centro, su rostro inclinado va hacia la carta de la izquierda y no hacia la de la derecha, y eso ya es una historia. Recién al final conectas con la pregunta. Si la historia que te salió sirve igual para cualquier persona, todavía estás repitiendo definiciones.
¿Qué significa que me salga la misma carta en varias tiradas?
Que hay una escena que vuelve, y eso vale más que cualquier carta suelta. En mi método eso tiene nombre: el patrón. Cuando trabajo el amor con una persona, le pido tirar sobre tres relaciones pasadas, en días distintos, con la misma pregunta: qué se repitió ahí. Si El Colgado (XII) aparece en dos o tres de esas tiradas, no es casualidad: es la espera que esa persona repite, el «si aguanto un poco más, va a cambiar». Ojo con otra cosa: si te sale la misma carta porque tiras diez veces al día sobre lo mismo, eso ya no muestra un patrón de tu vida. Muestra a la ansiedad buscando una respuesta distinta.
¿Cómo se lee un As al lado de un Arcano Mayor?
Primero el Mayor, después el As. El Mayor trae la escena; el As dice dónde aterriza: deseo y acción (Bastos), corazón (Copas), mente (Espadas) o cuerpo y seguridad (Oros). Cuando practicas de a dos y pones el As al lado, fíjate en un detalle: el As no tiene rostro y no mira a nadie, pero el Mayor sí puede mirarlo o darle la espalda. Si La Estrella (XVII) tiene el As de Copas a su izquierda, se inclina hacia él: la persona está volviendo a atender lo que siente. Si lo tiene a su derecha, la copa queda a su espalda y la pregunta es qué cariño está dando sin mirar lo que ella misma necesita. En los dos casos, el As pide una acción concreta para los próximos siete días.
¿Qué pasa si una carta sale invertida en el Tarot de Marsella?
En mi método no hay cartas invertidas. Si una sale dada vuelta, la enderezo y la leo derecha. No es una versión fácil: es una regla de nitidez. Cada carta ya trae su luz y su sombra en la misma imagen. El Diablo (XV) derecho puede hablar de deseo vivo o de atadura; no necesito darlo vuelta para encontrar su lado difícil. Lo que decide cuál de los dos habla es la posición, la pregunta, las cartas vecinas y hacia dónde miran los personajes. Además, al invertir una carta su mirada cambia de lado: la figura que miraba a la izquierda pasa a mirar a la derecha, y eso desordena toda la lectura de miradas que explico en esta guía.
¿Cómo combino una carta de amor con El Diablo o La Torre sin asustarme?
Recordando que ninguna de las dos anuncia una desgracia. El Diablo (XV) habla de deseo y de lo que te ata; La Torre (XVI), de algo que se cae para que salga lo que estaba encerrado. Junto a Los Enamorados (VI) o al As de Copas no te dicen «te van a engañar» ni «se termina»: te preguntan qué parte del vínculo se sostiene por miedo y qué parte por elección. Lo primero que hago es mirar la escena, no la fama de la carta. El Diablo mira de frente: la pregunta es para ti, no para tu pareja. Escribí una guía entera sobre una de estas parejas: El Diablo y Los Enamorados.
¿La izquierda es siempre el pasado y la derecha el futuro?
Es una convención útil, no una ley. Sirve cuando la pregunta es sobre tiempo: de dónde vengo y hacia dónde voy. Pero si alguien pregunta cómo poner un límite, «pasado» y «futuro» no siempre aportan, y conviene leer la izquierda como lo conocido y la derecha como lo que viene o lo que todavía no se hace. El Arcano XIII avanzando hacia la derecha, en una pregunta por una ruptura, puede leerse como «hacia lo nuevo» o como «hacia lo que todavía me falta cortar». Decide la convención antes de tirar y mantenla en toda la lectura: cambiarla a mitad de camino para que la carta diga lo que querías es la forma más común de engañarse.
¿Qué hago si las dos cartas miran de frente?
Las dos te están mirando a ti, y esa es la lectura. Cuando salen juntas La Emperatriz (III) y La Justicia (VIII), ninguna atiende a la otra: las dos se dirigen a quien consulta. Lo leo como dos cosas que la persona tiene que sostener al mismo tiempo, sin que una resuelva a la otra. Aquí podría ser crear con generosidad y, a la vez, llevar cuentas claras. La pregunta sale fácil: «¿Qué te piden estas dos cosas a la vez, y cuál estás dejando de lado?». Cuando no hay miradas que unan, el orden pesa menos y pesa más lo que cada figura tiene en las manos: ella, su cetro; La Justicia, su espada y su balanza.
¿Puedo leer dos cartas sobre lo que siente otra persona?
Sí, y es de lo que más me preguntan: qué siente él, qué piensa ella, si va a volver. Esas preguntas las trabajo, pero desde quien consulta. Si una mujer pregunta qué siente su ex y salen La Luna (XVIII) y La Papisa (II), la lectura muestra cómo está ese vínculo hoy, con lo que se calla y lo que se imagina, y qué parte de esa niebla es de ella. La carta se lee como espejo, no como etiqueta del otro. Cuando aparece la idea de «esta carta es él», la pregunta de la casa es: «¿Dónde está eso en mí?». Así la lectura muestra cómo vienen las cosas según cómo estás hoy, y te deja algo que puedes cambiar.
¿Cuántas veces puedo tirar dos cartas sobre la misma pregunta?
Una vez, y después vivir unos días con lo que salió. Si vuelves a tirar porque no te gustó, la segunda tirada ya no responde la pregunta: responde a tu incomodidad. En mi mesa cada lectura termina con una acción de siete días, algo que la persona va a probar. Si salieron El Ermitaño (VIIII) y el As de Espadas, la acción es escribir la frase del límite y decirla. Recién después de probarla tiene sentido volver a mirar. Si te descubres tirando cartas cada noche sobre la misma persona, eso también es información: la ansiedad está pidiendo atención, y puede que el paso no sea otra tirada, sino hablarlo con alguien.
Al mirar las dos cartas, ¿qué detalle dibujado sostiene lo que estás diciendo, y qué parte ya la traías antes de sacarlas?
Otras guías
¿Miramos juntos tus dos cartas?
Si tienes una pregunta concreta, la leemos con este método: te mando audios y fotos de tu tirada por WhatsApp o lo vemos en vivo por videollamada. Miramos la escena, los dos órdenes y lo que puedes hacer esta semana.
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